Cipriano Castro, sospechando alguna
deslealtad del Vicepresidente Juan Vicente Gómez, decidió hacer una arriesgada
maniobra política. Pidió a Gómez que se encargase de la presidencia y se retiró
a la ciudad de La Victoria, bien resguardado por el ejército y el Presidente de
Aragua Francisco Linares-Alcántara (hijo).
Ya en La Victoria, en el aniversario
de "La Causa" (23 de mayo), publica un manifiesto titulado "Ofrenda a la Patria", en el cual
examina las razones de su separación temporal de la dirección del país.
Seguidamente
se desató una ola nacional de adulación pidiéndole el regreso al poder. Juan
Vicente Gómez y sus aliados se dieron cuenta del feo papel que estaban
haciendo, y aparentando gran humildad y desinterés, Gómez pidió a Castro que
volviese a hacerse cargo de la presidencia, cuestión que éste aceptó como otro
"sacrificio por la patria". El resultado de toda esa
"opereta" fue la "aclamación" y el regreso triunfal de
Castro al poder con una mejor imagen política.
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