La deteriorada salud del “Cabito” como se le llamaba a Castro se agravaba cada vez más por su vida de abusos, excesos y vicios. Por eso, el 23 de noviembre de ese año 1908, tuvo que dejar encargado de la presidencia a J. V. Gómez, y dirigirse a Berlín, Alemania, en búsqueda de la salud perdida. La forzada ausencia de Castro, permitió que de inmediato se desarrollase una reacción contra éste. La excitación colectiva fue aprovechada para saquear establecimientos comerciales, residencias privadas y el periódico “El Constitucional”, todos ellos propiedades de personas identificadas con el presidente ausente. En ese ambiente se preparó el Golpe de Estado de Juan Vicente Gómez para tomar control total del gobierno, hecho que se produjo el 19 de diciembre

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