Los nacionalistas o <<mochistas>>, se retiraron de la
Revolución "Libertadora" y ésta y otras causas la llevaron a
debilitarse, hasta que Juan Vicente Gómez derrotó el último foco de resistencia
en Ciudad Bolívar, en julio de 1903.
La victoria contra lo que Cipriano Castro
llamó el "fiero caudillaje", cerró el largo capítulo de las grandes
guerras civiles en Venezuela. En adelante los movimientos insurreccionales y
las invasiones sólo tomarán un carácter local o regional.
La
implantación de una nueva autocracia, será la resultante de ese poder total que
logran Castro y Gómez al liquidar los poderes regionales y locales que
existían. Pasado el peligro del bloqueo extranjero y una vez derrotada la mal
llamada “Revolución Libertadora”, Castro rompe con los liberales nacionalistas
que lo habían apoyado en los días críticos de 1902 y al reorganizar su gabinete
los deja fuera del mismo.
El General J. M. Hernández, quien para
ese entonces ejercía el cargo diplomático de Ministro Plenipotenciario en los
Estados Unidos de América desaprobó los planes de Castro y censuró su política
exclusivista y sectaria.
La
carta en que el General J. M. Hernández censuró a Castro fue respondida por
éste en un tono grosero, insultante y mentiroso. Llamó a J. M. Hernández
incapaz, fracasado ambicioso y malagradecido. El grave error que cometió J. M.
Hernández, fue haber aceptado un alto cargo en el gobierno, que le creaba
compromisos y le quitaba la independencia y dignidad, para preservar su
autonomía respecto al gobierno que apoyaba.
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